minimalismo espacios ana

Adiós ropa vieja, y nueva también.

Dicen que lo primero que debes hacer como minimalista es comenzar a salir del exceso de cosas materiales, y usualmente, una de las cosas más fáciles para atacar es la ropa, por mi está perfecto. No me creerán pero en los últimos meses ya había hecho mi tarea e incluso  llegué a un punto en donde dije: “Suficiente, hay cosas que seguramente me servirán o me pondré después” y aquí hay dos grandes verdades implícitas:

Primero, ese después nunca llegó.
Segundo, todo lo que se guarda “por si acaso” es solo estorbo.

Así que basada en esas dos premisas es que me encuentro hoy nuevamente frente a la ropa que supuestamente es la que más uso. La semana pasada saqué 2 bolsas de ropa y las llevé a una fundación de niños, ahora tengo otras dos que decidí vender, y aquí es donde todo se pone interesante.

A la hora de enfrentarse a la ropa, ese eterno y gran amor en la vida de cada mujer, he aprendido algunos tips que me han funcionado muy bien y quiero compartir con ustedes. Haciendo las cosas de esta manera, el proceso ha sido muchísimo más fácil. Todo consiste en mirar y categorizar ¿Cómo? Así:

(Va de fácil a difícil)

1. La Schwarzenegger (basura):

Esta es la ropa que definitivamente ya no sirve por ser la ropa que da vergüenza, así de fácil, ropa que por alguna extraña razón todavía conservamos; La media rota, ropa interior en mal estado, camisas con rotos o manchadas, en fin. Hay una categoría de ropa que es simplemente para no utilizar más, esa ropa se identifica fácil y no hay que dudarlo dos veces para sacarla.

Esa ropa se puede reutilizar como trapos o mandarla a la basura en su correspondiente basurero para reciclar y "Hasta la vista" como diría Schwarzenegger. Y recordar: Nunca, nunca volver a conservar este tipo de prendas, eso solo nos mantiene en un estado permanente de estancamiento y pobreza física y mental.

2. La 3:3 (donar/regalar)

Sin embargo, también hay cosas en nuestro clóset que ya no nos sirven, sea por la talla, porque pasó de estilo, porque ya no nos gusta tanto como antes, en fin, esta tampoco es muy difícil de identificar, esa sabemos que por el desuso debe salir. Si hay duda se puede aplicar la regla 3:3, si no lo ha usado en los últimos 3 meses y cree que no lo va a utilizar en los próximos 3, debe irse; y como dice el dicho: La basura de uno es el tesoro de otro.

A esta categoría de ropa generalmente yo suelo regalársela a la señora que nos ayuda con el aseo en la casa, a recicladores en la calle, a una fundación, a alguien que sé que la pueda necesitar y en que en definitiva le puede sacar mucho más provecho. Incluso hay prendas que pueden servirle a algún familiar (yo personalmente prefiero darla a gente que pasa este tipo de necesidades), pero eso es algo muy personal. Recordar: Debe ser ropa que esté en buen estado.

3. La del buen provecho (vender)

Aquí es donde se pone más difícil el proceso. Hay cosas que tal vez hayamos comprado en los últimos meses como parte de una compra por antojo, algún Black Friday que sonaba de lujo, o incluso pudieron haber sido prendas que nos regalaron y no nos gustaron así que nunca se utilizaron. Hay ropa que está al 100%, ropa que nos cuesta sacar porque pensamos que no podemos regalar algo que nos costó mucho dinero, ropa que es de marca, ropa con la etiqueta todavía puesta, y lo que debemos saber es que a este tipo de ropa tampoco hay que tenerle miedo, pero sí se le puede sacar algún provecho según mi último descubrimiento.

Primero hay que dejar claro, que con este tipo de ropa también deberíamos estar en la capacidad de regalar a los mismos que nombré en mi punto 3, sin embargo a veces no es fácil desprenderse de este tipo de prendas pero tampoco vale la pena seguirla guardando para un futuro hipotético que es probable que no llegue, así que hay una salida mucho más agradable: venderla.

Hay muchas tiendas online de ropa usada, aquí en Bogotá les recomiendo Trendier y Renueva tu Clóset (porque son las que he usado) y en realidad es una muy buena salida. La tienda generalmente se lleva el 25% de comisión, pero no está mal ganarle unos pesos a esas prendas si en todo caso no se estaban utilizando. En mi caso decidí abrir una cuenta con mi hermana y toda la plata la estamos depositando como ahorro. Fue un experimento que empezamos hace un mes y no nos ha ido nada mal. Recuerden: Es importante fijarse una fecha límite de venta. Ej. Si después de un mes no se han vendido las prendas, definitivamente es hora de regalarlas .

4. La de ultimatum (segunda oportunidad)

Y esta última categoría de ropa, es la ropa que nos gusta pero no nos cuadra del todo, como que sí pero no, no estamos seguros de quererla sacar. Esta ropa es la que yo llamo de Ultimatum y hay que ponerla muy en el frente del clóset, ¿A qué me refiero?: A esta ropa le vamos a dar una segunda oportunidad y la vamos a poner a prueba, en mi caso siempre me doy un mes, es ropa que decido sacarla de donde la tenía escondida y la pongo muy visible en mi clóset porque he decidido que es hora de comenzar a usarla, después de todo es ropa que debería poder ponerme cualquier día de la semana ¿cierto? porque ¿por qué guardaríamos algo que no usamos?

Entonces prácticamente me obligo a utilizarla en las próximas semanas, y si definitivamente no se siente bien, no me gusta como se ve, me causa inseguridad, decido que es hora de dejarla ir, sí, regalarla como los otras, o venderla si los hace sentir mejor. Claramente también la saco si después de un mes ni me percaté de ella.

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Así que estas son las nuevas reglas que he decidido comenzar a aplicar por lo menos con la ropa y cada vez el proceso me parece más sencillo. Sin embargo, lo que les acabo de decir son herramientas para salir del exceso más fácil, por lo menos lo que a mi me ha funcionado, tal vez cada uno de ustedes aplique reglas distintas y eso también está bien.

Los minimalistas a veces suelen poner números aleatorios sobre la cantidad de ropa que cada persona debería tener, algunos dicen que 33, otros que 55, a mi me parece divertido y quiero compartir con ustedes lo que tengo al día de hoy para dejar un precedente (que espero que cambie):

- 91 prendas en total -

  • 20 sacos, abrigos y chaquetas - Para los que no conocen Bogotá, deben saber que es una ciudad realtivamente fría donde no hay estaciones, así que el tema de las chaquetas es importante.
  • 7 pantalones
  • 35 camisas y camisetas
  • 14 prendas exclusivas de verano
  • 15 prendas para hacer ejercicio

¡Es muchísimo! Voy por la mitad de camino, mi meta es llegar a 55 así que seguiré sacando esta semana y después los actualizo. Solo cuando veo estos números es que me convenzo de la gran cantidad de ropa que acumulamos, sí, ¡Somos los grandes acumuladores! Así se ven esas secciones de mi clóset hoy en día:

Lo más importante después de todo -y puedo decirles con plena seguridad y confianza que fue lo que más me ayudó a tomar la decisión de sacar, sacar y sacar- son estas tres razones o motivaciones:

La primera,

es que al estar conservando cosas viejas o cosas que no usamos, solo nos estamos robando espacio y la oportunidad de conservar prendas que de verdad amamos (aunque en el fondo no deberíamos amarlas). Salir del exceso y del desuso, nos abre campo para todo lo nuevo que está por venir en nuestra vida (y esto no solo es aplicable a ropa sino a todos los campos de nuestra vida), después de todo no hay nada mejor que tener y usar solo nuestras cosas favoritas.

La segunda:

Lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Hoy en día con todas las marcas Fast Fashion, la globalización y los descuentos, para mi ha sido difícil alejarme de los bajos precios, pero asimismo he pagado el precio alto de la mala calidad. Si tal vez decidimos invertirle más a nuestra ropa, no tendríamos que deshacernos de ella tan seguido, ni vernos mal vestidos por su paupérrima fabricación. Así que hoy en día he decidido que es mejor tener 5 buenos pantalones, que 15 en mal estado.

Y para terminar y que se animen e inspiren, les dejo estas fotos de unos Capsule Wardrobes que para mi cambiaron la manera de ver el clóset, y ahora solo espero que el mío se vea como uno de estos algún día:

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