Aislamiento día 45 – La clave de la felicidad [ 4 eventos sobre el amor y los vínculos sociales ]

Confieso que he reescrito esta publicación varias veces, le he dado vueltas, le he agregado y quitado párrafos, y créanme no por una cuestión idealista, sino porque simplemente no logro las palabras para hacerlo fluir. Voy a darle la oportunidad esta tercera vez. No dejo de pensar que por estos días, me asombra y me deleita cada vez más el concepto de transformación, particularmente el del ser humano, tanto en su aspecto más evidente físico, como en aspectos tan invisibles como esencialmente válidos, como lo son los pensamientos.

Cada vez me convenzo más de que nada es estático y que al mismo siempre es coherente. Pero un momento ¿si nada es estático como podemos considerarnos siempre coherentes? Sencillo, porque siempre hemos sido coherentes con nuestro tiempo presente y con nuestros pensamientos sobre los acontecimientos de una época. Por poner un ejemplo, en mi adolescencia y más temprana juventud el rock fue sin duda un género que estuvo muy marcado en mi vida, por consecuencia mi estilo y lugares que frecuentaba eran muy acordes a esa tendencia que usualmente solía manifestarse en distintas facetas de mi existencia. Sin embargo, ese género musical hoy en día ya no es mi sol -aunque me siga gustando mucho-, pero es posible que hoy en día conecte además con otros ritmos, o al menos que los asuma de manera muy distinta a como lo hacía en esa época. Estoy siendo coherente con mi momento presente.

Antes de continuar quiero comentar que estoy oyendo L-OV-E- de Nat King Cole, me encanta esa canción y los animo a ponerla mientras me leen, con eso estas letras seguramente se sientan distintas (aunque confieso que para mí es particularmente difícil concentrarme al intentar cantarla mientras escribo). Sigo. Todo este cuento va a que esta cuarentena ha constado de una espiral de emociones y estados de ánimo que cambian con frecuencia. De hecho, creo que por eso me gustan tanto los diarios; porque con ellos me es más fácil apreciar esa transformación y así percibir las expresiones de mis distintos momentos de vida. Por lo tanto, esta cuarentena no ha sido menos que aprendizaje y por esta razón hoy, quiero compartir con ustedes las distintas facetas que he vivido y que aún experimento. Tal vez alguno se identifique con algún estado.

Aislamiento Día 1 – Un cielo gris: Temor, negación, sensación de impotencia.

Aislamiento Día 7 – ¿Habremos cambiado nosotros?: Cuestionamiento. Mucha actividad y productividad. Descubrí un universo de cosas por hacer.

Aislamiento Día 30 – Viviendo con intención: Reflexión e introspección. Amando la soledad.

Aislamiento Día 50 – La clave de la felicidad. 4 eventos sobre el amor y los vínculos sociales. Punto en el que quiero centrarme hoy.

Cuando escribí sobre el día 30, les confieso que me sentí algo mal. Al ser diarios compartidos, siempre está latente esa faceta de ser expuesto y el qué dirá la gente: «Pensarán que soy un un ser solitario y sombrío, que soy apática, que soy un ser resentido socialmente al no sentir el deseo o la necesidad de ver a otros» me imaginé. Aún así quise compartirlo porque no solo en este blog sino en mi vida estoy tratando de meterme en la cabeza que quiero ser lo más real y honesta que pueda conmigo misma y con los demás, incluso entendiendo que eso pueda ocasionar incomodidad en otros (especialmente los conocidos) o en mí misma por atreverme a manifestarlo.

Sin embargo, durante este mes sucedieron varios episodios que me llevaron a salir del mundo fascinante de soledad en la que andaba. ¡Y me encanta! Me encanta fluir, que sin presión alguna por hacer lo que los demás hacían o sentían, yo misma lo pude experimentar por cuenta propia y natural. Y con todo esto no quiero invalidar mis pensamientos ni sentimientos de escritos anteriores, como mencioné antes, me mantengo coherente con el momento presente; hoy lo que sucede es que se suma un aprendizaje y sentimiento más. Aquí va:

La clave de la felicidad

¿Qué nos mantiene felices y saludables a lo largo de la vida? El dinero y la fama seguramente es una manifestación a esta pregunta y no está mal. Prácticamente hablando, en muchos casos nos da la impresión de que tenemos que trabajar más y esforzarnos el doble por alcanzar ciertos niveles económicos que nos permitan finalmente vivir una buena calidad de vida acompañada de estados como el amor, la tranquilidad, la paz y una buena vida en familia. Esto se da en algún sentido, porque gran parte de lo que sabemos de la vida, lo sabemos gracias a los recuerdos que tenemos del pasado y nuestras relaciones con diferentes conceptos y vivencias. Sin embargo, como ya sabemos, nuestra memoria no es muy buena y al hacer esas retrospecciones olvidamos gran parte del detalle que ocurre en ellas, entonces ¿que pasaría si analizamos la vida de las personas a medida que van ocurriendo en tiempo real e indagamos sobre las cosas que verdaderamente los hace felices?

Bueno, el Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard lo hizo y hoy en día se encuentra a cargo del psicoanalista Robert Waldinger, quien dio una charla TED para hablar sobre los hallazgos de aquel estudio.

Este estudio lleva siendo practicado durante los últimos 75 años y lo que pretende resolver, entre muchas cosas es: ¿De qué consta una buena vida? El estudio se encargó en seguir el rastro de la vida de 724 hombres, desde que nacían hasta que envejecían, con el fin de destacar su transformación y los eventos tanto positivos y negativos que les ocurrieron. Gracias a esta información podrían tener algunos hallazgos sobre el común denominador de la felicidad de todos los involucrados. El estudio inicio en 1938 y 60 de esos 724 aun siguen con vida y están en sus noventas, así que por ahora también estudian a mas de sus 2000 hijos y algunas de sus esposas. Se estudiaron hombres privilegiados de Harvard, así como niños de los barrios más pobres de Boston.

Para resumir, en esta charla, Waldigner comparte las lecciones aprendidas del estudio, así como algo de sabiduría práctica ancestral sobre cómo construir una vida larga y plena. Yo les voy a dar el spoiler si no se lo quieren ver, la conclusión es básica y simple: Las buenas relaciones nos hacen mas felices y más saludables.

Las conexiones sociales nos hacen bien. Las personas con más vínculos sociales tales como la familia, amigos o comunidad suelen ser mas felices, viven más y son más sanos. Sin embargo, corrijo, no se trata de la mayor cantidad de vínculos sociales sino de la calidad de los mismos y el grado de satisfacción que se tiene con ellos. Las relaciones cercanas ayudan a amortiguar los bajones de la vida, además de ayudar a proteger nuestro cerebro también; las personas que sienten que pueden contar con otra persona llegada la tercera edad, son personas cuyos recuerdos permanecen más nítidos, mientras que quienes permanecer solos o en relaciones conflictivas suelen perder antes la memoria.

¿Increíble no? No importa el dinero, no importa la fama y ni siquiera la salud (porque no es un factor que podamos controlar en muchos casos), las personas bien relacionadas simplemente por el hecho de poder contar con alguien, viven más felices a pesar de sus circunstancias. Y bueno, estas fueron las lecciones de este estudio; el estudio más grande sobre la felicidad que se haya hecho jamás.

Cumpleaños de mi hermana

Mi hermana Catalina cumplió 28 años el pasado primero de mayo. Si bien, con ella es con quien paso la cuarentena, estuvimos varios días pensando en qué podíamos hacer ese día: ¿Qué hacer de cumpleaños en días de confinamiento? Para los que no saben, durante los últimos 5 años, yo misma he procurado viajar para el día de mi cumpleaños, descubrí que ese era el mejor regalo que yo misma me podía dar; así que pasar un cumpleaños en casa me dejó sin muchas respuestas. Al final, lo único que concluimos es que nos levantaríamos a hacer ejercicio y pediríamos algo rico de comer, un día más, qué más daba.

Pero llegó el día y con él la diversión. Nos levantamos temprano en la mañana a hacer una hora de ejercicio con dos entrenadores que están de moda por estos días y ¡uff! fue una clase muy extenuante pero a la vez energizante, sin duda, el comienzo de un gran día. ¡Ring! Regalo número 1 a la puerta: dos mini tortas que le había enviado una amiga suya. Ring. Una planta grande e imponente con flores moradas de parte de mis papás. Pedimos el almuerzo: comida mexicana que se desbordaba de su misma caja. Ring Ring Ring. El timbre no paró de sonar, tanto que el portero de la casa cada vez nos llamaba menos animado, creo que ya estaba aburrido de abrir tanto la puerta. Yo mientras tanto vivía su cumpleaños como si fuera el mío. Sin mentirles, el timbre no paró de sonar durante todo el día y los regalos los recibimos como pequeñas dosis de felicidad. Hicimos dos video-llamadas después; una con familiares y otra con amigas, en la segunda bailamos delante de una pantalla mientras nos tomábamos uno de los regalos; vino blanco. Al final terminamos exhaustas y yo un poco borracha. Había sido sin duda uno de los mejores días de cuarentena.

Sobre la vida y la muerte

El día 7 de mayo, luna llena en escorpio (la luna más emocional del año), nació el hijo de mi gran amiga Louise. Louise es mi amiga que vive en Francia y con quien suelo dejarme largas notas de voz. Fue un día muy feliz, creo que literal lloré de la felicidad cuando me enteré del nacimiento de su hijo. Haberla acompañado durante todo este tiempo en su embarazo; desde escuchar su voz contándome sobre la noticia de su embarazo, hasta que lo sintió moverse por primera vez, desde que me contó que su bebé estaba en una etapa donde escuchaba sonidos, hasta que finalmente lo tuvo en un hospital en Dinard (donde viven sus padres), fue muy emocionante. Creo que nunca había seguido tan de cerca un embarazo y es muy curioso si tenemos en cuenta que hay un océano que nos separa. Todavía no he podido hablar con ella, pero sin duda ese día Dios envió un ángel a la tierra llamado Gabriel.

Sin embargo, en medio de la dicha, dos días después de ese acontecimiento, Dios también se llevó uno al cielo. La mamá de unas de las mejores amigas de mi hermana murió de cáncer a sus casi 60 años. Su noticia me conmovió muchísimo, a pesar de no haberla tratado muy de cerca, tengo muy presente su presencia en la familia desde las conversaciones que ella tenía con mi mamá por teléfono cuando hablaban del colegio de sus hijas, hasta el simple hecho de ser la mamá de la amiga de mi hermana, tan básico como eso. Estaba muy joven y lúcida y el cáncer se la llevo muy rápido. Una triste perdida. Evelyn dejo 2 hijas mellizas y un hermoso marido aquí.

Un reencuentro

Hacía dos meses que no veíamos —junto con mi hermana— a nuestros papás quienes viven en la misma ciudad nuestra. Afortunadamente mis papás son tranquilos y nosotras también, así que tomamos la noticia con responsabilidad y por el bien nuestro, pero en especial el de ellos, evitamos el contacto durante todo este tiempo. Sin embargo, veníamos oyendo historias de hijos que se veían con frecuencia con su padres, y luego también escuché que amigos a veces frecuentaban las casas de otros amigos de manera esporádica (sí, con precaución pero lo hacían) entonces pensamos ¡WAIT! ¿WHAT? ¿Nosotras seremos las únicas aisladas rotunda y completamente de todos? No se trataba de hacer lo mismo que los demás hacían, pero no les niego que sí se prendió una luz de permisividad.

Ya habían pasado dos meses, habían ya muchas empresas retomando actividades, los cuatro nos veníamos cuidando como mandaba la ley ¡Nos íbamos a ver! Y así fue, el reencuentro sucedió esta semana, pensamos celebrar el día de la madre —atrasado— y con eso, comer y beber para celebrar. Fue un día muy especial y muy divertido además. Desde siempre a todos nos ha gustado mucho los juegos de mesa, así que duramos hasta las 2 de la mañana jugando cosas como adivinar el personaje que cada uno tenía en la frente y Blackjack luego con cartas. Incluso hasta salí con más plata en mi cartera después de decidir entre todos que apostaríamos en la última ronda.


¿Que abstraigo de estas 4 cosas? Los vínculos sociales que nos nutren. Si bien no había sentido la necesidad de salir a ver a más personas, porque estaba alimentando mi momento de auto-reflexión y el básico placer de estar conmigo misma, el sentimiento sí se ha venido disipando. Puedo decir ahora que después de tanta información que le he brindado a mi mente y a mi cuerpo, el panorama se percibe más claro y ahora sí confieso que me siento súper lista y con ganas de ver a mi familia y amigos más cercanos. Me imagino como si hubiera estado parada todo este tiempo frente a la ventana viendo la luna (soledad), para luego reencontrarme con el sol (otros) y entender que posiblemente un eclipse es el fenómeno más poderoso y energético que se pueda dar entre los dos. No tiene que ser lo uno ni lo otro, sino una perfecta combinación de ambos ¿por qué no?

Para mi ha sido un periodo de mucha introspección, de retomar gustos y hasta pasiones ocultas. He cocinado. He reído. He dibujado. He trabajado. He hecho ejercicio. He llorado. He pensado. He dormido delicioso. He dormido fatal. He visto charlas. He meditado. He sentido rabia. He sentido felicidad. He salido a hacer mercado. He ido al banco. He bailado. He recibido domicilios. He realizado video-llamadas. He pensado. He escrito. He leído. He pensado.

He pensado. Sí, he pensado mucho en mi vida y también, por momentos me he adelantado al futuro y he querido visualizar mis acciones de aquí a unos meses, de aquí a unos años. Honestamente siento que todo ha cobrado un nuevo sentido, y si no lo es, al menos así se siente. Cada día he procurado quitarme una capa de peso y no ha existido una sola noche donde no me acueste y piense en situaciones que me cobijen y me regalen más luz. Aún así, especialmente en este último mes también he recordado y me he visto inmersa en imágenes que reflejan juegos familiares, cenas con amigos, viajes con extraños, risas y hasta bailes, amores que marcan, así como amores que llegan, saludan y luego se van. Esta etapa ha estado llena de recuerdos y en todos ellos aparecen personas maravillosas a mi lado.

El estudio de Harvard me hizo recordar el valor de los lazos y la importancia sobre poder contar con alguien más en momentos difíciles. El cumpleaños de mi hermana lo bien que se siente compartir con otros un momento especial y lo lindo que se siente ser genuinamente valorado, y ¡ojo! no se trata de los regalos, se trata de la manifestación del amor ¡Incluso! me di cuenta que todos los regalos fueron pensados para ser disfrutados como experiencias. La nota sobre la vida y la muerte me recordó que el sol se oculta pero luego vuelve a salir y su energía se manifiesta entre nosotros de maneras incomprensibles. Además —y aquí incluyo la nota del Reencuentro— que el lazo que tenemos con nuestra familia es lo más sagrado y esencial que tenemos. Hoy con la situación del COVID-19, mi amiga tuvo a su hijo en un espacio donde solo la pudieron acompañar sus padres y esposo, y la mamá que se fue al cielo fue enterrada por sus hijos y su esposo. Ese vínculo es ultra poderoso y sin él, casi que la vida se desgarra un poco.

Entonces sí, hoy en día, más que por básico gusto, siento que ya me siento más preparada para salir y abrazar a los míos. Existía esta pieza del rompecabezas que no hallaba y me sentía mal por haberla dejado por fuera de la ecuación, pero el momento llegó solo y sin presión. Todos los días son un aprendizaje, todo cambia, todo muta. Somos la sociedad del café instantáneo, y a pesar de querer con ansias todo ya, confío en que todos los tiempos son perfectos y es solo mirando hacia atrás que podemos unir los puntos. Así como este escrito que le costó mucho fluir, pero que finalmente, en su momento pude ser.

Suena Fly me to the moon de Frank Sinatra. Fin.

Siempre con amor, Ana.


Fotografías: Michael Northrup – Photo Book – Dream Away

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