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Beneficios minimalistas. Cuando mi amigo se fue a China.

Hola a todos. Estoy muy feliz con este proyecto y siento que aún tengo mil cosas por probar, experimentar y contarles. Pero antes de seguir avanzando, no tiene sentido hacerlo si no les cuento antes los verdaderos beneficios del minimalismo. Algunos o tal vez muchos no están familiarizados con el término, y no porque no lo hayan oído antes sino porque el minimalismo como filosofía de vida, es algo relativamente nuevo. Y esta no es una religión con mandamientos, ni una gran corriente con reglas, simplemente es el arte de aprender a decir adiós con el fin de darle un mayor sentido a nuestra vida, y algunos simplemente comparten tips.

Encontré esta linda definición aplicada a su término más amplio, pero me parece que sus palabras son completamente valiosas en este contexto también:

Minimalismo: Un diseño o estilo [ de vida ] en donde  simples y pocas cosas son usadas para crear un máximo efecto.

Me parece que esta frase no puede ser más diciente ni contundente. Es así, el minimalismo es acerca de la intención y no la privación, es acerca de tener prioridades, de valorar y alimentar todas las áreas que le dan sentido a nuestra existencia, de tener solo las cosas que necesitamos o que nos brindan alegría, es acerca de apreciar el espacio – físico y mental-, es acerca del consumo consciente, de las experiencias, de la libertad, de la paz y pasión por la vida.

No se trata de no poseer nada, se trata de que nada debería poseernos a nosotros. Si comenzamos a sacar la ropa que no utilizamos solamente vamos a usar nuestras cosas favoritas, si eliminamos de nuestras vidas relaciones tóxicas que no nos están haciendo crecer vamos a tener menos pero mejores amigos, si logramos salir de deudas o mantenernos por fuera de ellas vamos a gozar de libertad por el tiempo que nos queda, si eliminamos los malos hábitos que tenemos vamos a gozar de mejor salud y bienestar, si aprendemos a dejar ir, poco a poco nos vamos a ir encontrando.

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Un amigo se fue de viaje a China hace unas semanas atrás y le pedí que me dejara quedar en su apartamento durante ese tiempo (1 mes) porque necesitaba alejarme de todas las distracciones y saturación de información con la que vivía en el momento. No saben la estadía tan productiva que tuve. Puedo decir que sin querer practiqué muchos valores minimalistas y ahora solo trato de mantenerlos. Me encontré con lo siguiente:

  • Había decidido llevar poca ropa; 5 camisetas, 2 chaquetas, 3 pantalones, 2 pijamas, 3 conjuntos para el gimnasio, 3 pares de zapatos.
  • No había televisión en la casa.
  • El gas no servía, solo había agua fría.
  • Internet funcionaba a la perfección.
  • Tuve la tarea de cuidar una planta.

Y después de un mes esto fue lo que sucedió:

1. A pesar de haber llevado poca ropa y haber dejado el otro 80% en mi actual casa, me di cuenta que: fue muy fácil vestirme diariamente porque no tuve que pensarlo demasiado a la hora de hacer elecciones, también me encantaba lo que me ponía todos los días porque decidí llevar la ropa que más me gustaba, nunca me vestí con lo mismo porque incluso con esa cantidad de ropa me dio para hacer muchas combinaciones, finalmente me di cuenta que nunca llegué a necesitar nada más porque iba alternando las lavadas de la ropa. Fácil.

2. A pesar de que llegué a pensar que era preocupante que no hubiera televisión en la casa (porque estaba muy habituada a ella), el hecho de que no funcionara fue lo mejor que me pudo pasar. Sentí que mi productividad se incrementó y con los días generé una nueva rutina; por la mañana me levantaba temprano, luego me bañaba, me hacía todos los días un rico desayuno, empezaba a trabajar inmediatamente esta vez mucho más concentrada y con más visión para mis proyectos, me daba breaks para tomar té mientras miraba por el balcón la gente oficinista que transitaba por la zona, almorzaba, algunos días descargaba nueva música (lo que me dio para crear nuevos playlists), otros días continuaba trabajando y otros hacía mercado o regaba la planta, salía al gimnasio a las 4 p.m. porque a esa hora no iba mucha gente (y mientras hacía spinning escuchaba el podcast de Los Minimalistas), me sentaba en la sala a leer un libro hasta que mis ojos se cansaban o en ocasiones escribía, volvía a la cama a poner algún documental interesante en mi computador o a ver una serie, caía dormida -temprano-.

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3. Me bañé todos los días con agua fría y me encantó. Sabía que era posible que alguien me ayudara con ese tema del gas, pero me pareció interesante probar el agua fría al bañarme y siento que ese fue uno de los puntos que realmente cambió mi estadía en la casa. Primero comprendí que podía bañarme rapidísimo (lo cual estaba buenísimo en cuanto ahorro de plata y tiempo), segundo, salía renovada, para mi era como salir de potentes chorros energéticos, y por último me di cuenta que no hay ninguna rutina en la vida que no podamos cambiar, todo es cuestión de voluntad y nuevas costumbres.

4. A pesar de tener la mejor señal de internet, la utilicé deliberadamente para las cosas que tenían sentido en mi vida. Nada de distracciones en redes sociales y muchos más temas de interés.

5. Descubrí la belleza de vivir en presente. Suena cursi a morir (la verdad reescribí esa frase varias veces), pero es así y no tengo otro mejor modo de decirlo. El hecho de tener que regar la planta cada tres días me hizo sentir que debía mirarla, cuidarla y entender sus necesidades; unos días la tierra estaba más húmeda y otros no, las cantidades de agua cambiaban, yo sé, son cosas minúsculas, pero nunca había tenido una planta y me pareció lo más lindo del mundo, así que fui a comprarle una pequeña hermanita para regalársela a mi amigo a la vuelta y otra para mi de paso. El hecho de hallarme en tanto silencio, me hizo reencontrarme con mis propios pensamientos, así que empecé a anotarlos. Comencé a masticar más despacio, quise apreciar y saborear bien cada trozo de comida que entraba a mi boca, el gusto cambió; comía por placer. El hecho de oír un podcast en inglés mientras montaba bicicleta en el gimnasio, hizo que tuviera que concentrarme más en la actividad de escuchar.

Y después de todo no sé si lo entiendan, pero en las cosas más pequeñas encontramos verdades y sorpresas reveladoras. Gracias a quitar el exceso, las distracciones, las actividades pasivas, es que podremos encontrar un mundo completamente intencional y valioso.

*Pd: Hoy en día ya no tengo televisor en mi cuarto y todavía me baño con agua fría.

Con amor,

Ana.

Más espacio, menos desorden, menos estrés, más familia, menos tiempo en limpieza, menos desperdicio, más generosidad, más de nuestros amigos, menos cantidad, más calidad, más libertad, más sentido, más humildad, más respeto, más aprecio, más propósito, más creación, más ahorro, menos deudas, menos remordimientos, más salud, más diversión, más tiempo, más de mi.

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