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Dejar de fumar, razones del presente.

¡Hola a todos a los que me leen! Hoy quiero contarles sobre un mal hábito que estoy tratando de eliminar: El cigarrillo. Para eso quiero hablarles de mi historia personal, de lo que me llevó a iniciarlo y lo que me conlleva ahora a dejarlo.

Empecé a fumar -lo que yo considero- no hace mucho tiempo, desde hace 7 años ¿Por qué pienso que no es mucho tiempo? probablemente porque mi gran referente (o estereotipo) sea alguien que conoció el humo a una temprana edad y conservó ese «vicio de caballeros» hasta sus ochenta y pico de años, Freud salta en ni cabeza por alguna razón. Y segundo, porque no había caído en cuenta sino hasta ahora que ya van 7 años, creo que me había quedado en el número 4.

O.k., o.k. volvamos a empezar, 7 años no es todo una vida, pero es un buen tiempo, supongo que debo empezar por dejar de justificarlo y aceptar que es malo, incluso desde el inicio.

A los que nunca han fumado ¡aplausos! manténganse al margen, es tan adictivo como el celular. A los que son fumadores sociales, debo decir que de alguna forma también los admiro, porque en ese estado traté de mantenerme por un tiempo, pero la verdad es que para un fumador en proceso de abstinencia, ese siempre será el peldaño en falso o la gran mentira que nos echamos para volver a disfrutar de ese supuesto placer. Y para los que son fumadores, creo que ya todo está dicho, por ignorantes no moriremos.

Comencé a fumar en el año 2010, lo recuerdo perfectamente porque era mi cumpleaños y fue el día en que mi novio me dejó, para colmo de males, viviendo juntos desde unas semanas atrás. Tratando de resolver mis siguientes pasos a seguir mientras saboreaba de la sal de mis lágrimas, lo encendí así no más, un día de invierno allá en el sur (¡Cómo te extraño Buenos Aires!). Fue un acto de rebeldía de eso no hay duda, pero esa rebeldía e ingenuidad sobre el control fueron las que me envolvieron en ese abrigo de humo que duró años. Al principio no me satisfacía, simplemente era mi YO super cool fumando mientras me tomaba unas cervezas con amigos. Después se convirtió en mi fiel amante, el que me acompaño a conciertos, rincones inhóspitos y muchas noches de luna llena. Pero luego se tornó en una tóxica relación, de esas insoportables porque ni te deja ni la puedes dejas ir…ajá todo mal.

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La primera vez que intenté dejarlo de verdad, verdad, con la mano en el corazón, fue en octubre del 2016. Después de mi primer viaje a Europa (saturada de grandes provisiones de nicotina), decidí que me había excedido, mis pulmones me exigían un respiro. En el viaje estuvo bien, pero ya no iba más, así que decidí fumar a consciencia mis «últimos» cigarrillos, y un 2 de octubre lo dejé (lo sé porque sabía que era una fecha importante y la anoté). Los que me conocen saben que con ese tipo de acciones soy del todo o nada, o hago dieta extrema eliminando carbohidratos y grasas o no la hago, o voy a una fiesta a tomarme mis buenos tragos o no los tomo, pero eso del balance al parecer no estaba en mi ADN. Así que adiós cigarrillos, le conté a mi familia simplemente por aumentar la presión de cumplir con mi palabra, y se esfumaron, literal.

Los primeros días fueron duros. No era tan difícil cuando estaba en la casa porque de todas formas nunca me habitué a hacerlo recurrentemente mientras estaba adentro, pero en salidas con amigos…corrijo, en salidas, era más complicado. Si algunos de ustedes son de los que van sacando el paquete mientras van en el ascensor para fumarse el primero apenas ponen un pie en la calle ¡voilà! son de los míos, o eran. Esa es una vieja costumbre y una pésima rutina. En fin, ese hecho de salir y privarse de hacerlo, no fue fácil pero decidí ayudarme con chicles, tomando agua, buscando distracciones, hasta que lo logré: 2 meses y 29 días y nada de cigarrillo. Dicen que solo se necesitan 21 días para formar un hábito, y aquí estaba yo dejando uno y me sentía feliz. Descubrí que lo había logrado cuando me fui a México y ni con un par de Margaritas pequé.

Y todo es rosa, hasta que llega la gran nube gris. 31 de diciembre de 2016; música guapachosa, whiskey va, whiskey viene, mis primas no-fumadoras fumando, y dije: «¿Por qué no fumarme un par? Mañana primero de enero todo volverá a la normalidad, hoy es año nuevo y tengo permiso, ¡Sí señores, me doy el permiso de hacerlo y mañana de deshacerlo!» Y hasta ahí llegó la dicha, volví a caer, al principio era un cigarrillo charladito, luego un par más, hasta que volví a sacar el billete de $5.000 para comprar el paquete habitual semanal.

Hoy, es 9 de febrero del 2018 y desde hace aproximadamente 4 semanas no fumo y esta vez no lo estoy gritando a los cuatro vientos, esta vez no marqué fechas, esta vez no voy a asegurar que es una batalla ganada, simplemente no fumo desde hace 4 semanas y se siente bien.

Las grandes razones para dejarlo están por ahí revoloteando por Google y ya las sabemos, solo que a veces es difícil identificarse con hipotéticas consecuencias, porque la verdad -y tristemente- solo algunos lograrán ver su más temible cara, y otros simplemente tal vez no. Siempre he pensado que la vida nos juega trucos y para todos hay un par de sorpresas. Así que creo que deberíamos quedarnos con lo negativo del cigarrillo (y de cada mal hábito) asociándolo al presente de cada uno, y estas fueron unas de las razones que me llevaron a dejarlo a mí ahora:

  • La ropa huele mal.

Sí, no hay nada más feo que oler la ropa del día anterior apestando a cigarrillo. Personalmente me gusta el olor de un cigarrillo encendido, pero la verdad es que sus secuelas son fatales. Tanto como el olor en los ceniceros, como el que deja en la casa, y peor aún en la ropa; nuestra ropa y la de los demás.

  • Las manos huelen mal.

¡Las manos también huelen mal! Conozco a pocos fumadores que se laven las manos después de cada pucho, así que eso de estar tocando objetos y a otros con las manos contaminadas es algo muy sucio. Me pasó muchas veces estar rodeada de niños, y solo querer salir corriendo porque sentía que las mamás me miraban con cara de Hulk Hogan.

  • La boca huele mal.

No es secreto para nadie. El cigarrillo nos deja con mal aliento, y peor aún si es después de tragos.

  • En general olemos mal.

No hay nada peor que subirse a un carro, entrar a una casa, saludar a alguien oliendo a cigarrillo después de habernos fumado un par, no ni siquiera un par, uno, solo con uno basta. Simplemente es mala presentación.

  • Las colillas son un encarte…y un gran daño.

Yo personalmente siempre me volvía un ocho tratando de tirarlas porque no siempre había canecas a mi alrededor. Y sí, yo sé que la mayoría de las personas, por lo menos aquí en Colombia, están acostumbrados a tirarlas a la calle, pero esto siempre fue fuente de un gran remordimiento mío. ¡Qué daño tan grande le hacemos al planeta! alguna vez leí que es una de las mayores causas de basura en el mundo. Así que si vamos a fumar, por lo menos tiremos los deshechos en su debido contenedor.

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Y bueno, con esto no quiero obviar las otras grandes negativas de esta adicción, solo nombrar otras posibles razones por las cuales sería bueno dejarlo, al final esas fueron las que me llevaron a mi a tomar acción. Vivir en el presente y estar conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor a cada minuto, nos mantiene alertas y en estado de introspección. Ayer puede que nunca hayamos fumado, Mañana puede que no enfermemos, pero justo en este momento, justo ahora, solo nos tenemos a nosotros con nuestras vivencias y padecimientos. Yo me encontraba con dolores de cabeza y oliendo a cigarrillo. Esa fue mi razón y solo sé que nunca es tarde para tomar la decisión. El minimalismo personalmente me ha hecho vivir en el aquí y ahora, y poco a poco a ir encontrando mi área gris fuera de mi ADN. Gracias a él, y a estas aparentes pequeñas razones, es que espero seguir respirando estos nuevos y mejores aires.

A los que aburrí con este texto porque no están interesados en dejar de fumar o no se sintieron identificados, entonces por lo menos los dejo con lo únicos cigarrillos que me gustan ahora, es la banda Cigarettes After Sex, ¡Recomendadísima! Música como para estudiar, trabajar, leer. Affection, Apocalypse y Nothing’s gonna hurt you baby, de mis favoritas. Les dejo el enlace de Soundcloud de esta última:

https://soundcloud.com/cigarettesaftersex/01-nothings-gonna-hurt-you-2

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