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Letras de un domingo retrógrado

Escribo hoy sin tener muy claro la dirección de estas letras. Me levanté con energía, pero confieso que me invadió la nostalgia, no me escapé de la curiosidad, y llegó la frustración, el corazón late a mil. Todavía quedan 3 días para que mercurio deje de estar retrogrado, debe ser eso.

No me regales más libros porque no los leo, suena en mi playlist. Te pienso, a ti también. Pienso en mis escritos del 2014, escribía bien, al menos con más sentimiento; emotivo y visceral. Me gusta ese de «Cuando las líneas no se encuentren». Increíble es pensar en ese tornado que gira en dirección anticiclónica perturbando todo a su alrededor, columna rotativa de aire en movimiento con aras de cambio. Y después de él, las rodillas tiemblan, pero todo viene y todo pasa, la vida cambia. Me gustan los tornados. Siempre quise ser Helen Hunt en Twister.

Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo. Me traslado instantáneamente a una isla lejana probablemente ubicada en Tailandia, podría ser también Indonesia, quizás Vietnam, algo encuentro abrazador en esos pedazos asiáticos de tierra; algo con una infinita tonalidad azul, pirámides verdes y olor a sal. Posadas de madera, idiomas y un moderado esfuerzo, columpios gigantes que nacen del cielo, montañas inundadas por mares que susurran y develan un destino, conexiones fortuitas, bailes que duran hasta que se levanta el sol.

Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto. No, eso es algo que no hago más. Creo en el amor, propio, en el femenino, en que somos fuertes como rocas y como mujeres que engendramos vida, en que todo puede ser una linda ilusión, pero también puede ser libertad, y qué linda es la libertad. No siempre necesitamos una mano, las nuestras son suficientes en el mejor y peor de los casos. 

Recuerdo este escrito:

“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”. -S.B.

Siempre desde la fuerza, lo tengo tallado en piedra. La encuentro fundida entre retazos de otras frases, sólidas y resistentes como esta. El verde retumba, también el ocre, Africa te pienso. Amor genuino, desinteresado y voluntario.

No pretendo decir mucho, estos son solo destellos del ser que constan de un río de fragmentos, de sentimientos y emociones de un 17 de noviembre, donde de la Luna se encuentra en Cáncer desplazándose a mi signo Leo en la vibración del cuatro, lo que indica solidez y firmeza. Buenos días Simone de Beauvoir.

Hoy los invito a escribir, desde sus entrañas y dejarlo ser. Gran forma de meditación, de soltar y continuar.

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