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Cómo animarnos a sacar el exceso y qué hacer con él. Parte 1.

¡Hola a todos! Hoy quiero compartirles unos tips que me han servido de mucho a la hora de sacar el exceso de mi cuarto y en general del apartamento; desde cómo organizar y deshacernos de papeles hasta qué hacer con los objetos físicos que comienzan a flotar por la casa.

[ Este post voy a dividirlo en dos partes porque son varias cosas, así que van los primeros 5 tips, los otros 5 los encuentran en: Cómo animarnos a sacar el exceso y qué hacer con él. Parte 2. ]

Decir adiós reciclando

¿Qué hacer con las cosas que ya no queremos más porque ya no sirven, no nos gustan o están en mal estado? tirarlas a la basura seguramente es lo primero que se nos viene a la cabeza, y está bien hacerlo, pero es mejor aún si lo hacemos responsablemente. Reciclar es conciencia social y cuidado del medio ambiente, además de ser una actividad sumamente sencilla y gratificante. Yo debo admitir que no soy una experta en el tema y que muchas veces me pierdo entre lo que debería y no debería separar, pero intento hacerlo diariamente porque no me cuesta nada y creo que sus beneficios son inmensos. Es por esta razón que les quiero compartir un video de 3 minutos de El Espectador que me llevó a entender la pequeña pero gran ayuda que podemos brindarle a los recicladores de nuestra ciudad con pequeñas acciones.

 

«A diario, en Doña Juana son depositadas alrededor de 6.000 toneladas de basura. Los recicladores de la ciudad calculan que, gracias a su labor, se evita que otras 1.600 toneladas lleguen al relleno sanitario. Con más colaboración de la ciudadanía, la cifra de material aprovechado podría elevar hasta 3.000 toneladas.»

 

Donar

Sin embargo, hay cosas que sirven ¡y mucho! así que no todo va para la basura, y es aquí donde donar se convierte en una excelente y súper útil opción. Pensemos en toda la gente que podría sacarle provecho a todas nuestras cosas -en buen estado- que ya no utilizamos y aún cumplen una función. Para este caso, yo lo que generalmente hago es buscar una iglesia, fundación u organización que crea que podría beneficiarse de lo que tengo a disposición; si no sabemos dónde están ubicadas, realicemos la búsqueda en Google y listo, incluso siempre habrá más de una cerca a nuestra casa. Yo generalmente dono a fundaciones de niños y jóvenes, por eso les comparto el tipo de cosas que en su mayoría reciben y les sirve:

  1. Ropa y zapatos.
  2. Accesorios.
  3. Muebles nuevos o usados.
  4. Enseres de dotación para casa  y utensilios de cocina.
  5. Juguetes y material didáctico.
  6. Computadores y equipos. Celulares en desuso.
  7. Libros, textos escolares, maletas, útiles.
  8. Elementos de decoración.
  9. Electrodomésticos.

Decirle a un familiar o un amigo

Este es un tip simplemente para empujarnos a sacar más exceso. Si compartimos nuestro deseo de sacar y organizar cosas con alguien más, seguramente lo vamos a hacer más pronto de lo que pensamos y sin tanto preámbulo; a veces nos darán una segunda opinión o incluso el empujón que hace falta. Las personas ajenas a nuestros objetos generalmente son más objetivas acerca de ellos, así que nunca va a sobrar una voz que nos diga la verdad a secas; la que muchas veces nos negamos a escuchar por nuestro sentimentalismo. Y si no queremos involucrarlos en nuestro proceso, a ellos incluso también les podría venir bien replantearse sacar algunos de los objetos que poseen; hacer competencias o retos entre varios a veces lo mantiene entretenido o interesante, con mi hermana lo hemos hecho así y hoy en día ella dice que es más minimalista que yo, lo cual es casi cierto.

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Scanning party

Fotos, fotos y más fotos ¿quién no tiene? Las conservamos solas o en álbumes, y si su casa es como la mía, estas ocupan un gran espacio en algún mueble, o al menos, un espacio. Por lo tanto, Los Minimalistas se inventaron la Scanning Party, que consiste básicamente en llamar amigos, ver fotos, contar historias y escanear. Yo personalmente no la he realizado, pero tal vez algún día lo haga porque me encantan las ideas novedosas que además son un plan distinto. Así que lo único que tienen que hacer es recopilar todas las fotos que puedan, invitar a un par de amigos a sus casas para que cuenten historias alrededor de ellas, y finalmente, escanearlas para conservarlas digitalmente -y decirle adiós a las físicas, claro-. Y si les preocupa el tema del espacio en su computador, les recomiendo que las guarden con algún servicio de almacenamiento en la nube; Dropbox, iCloud, Google Drive, son algunos ejemplos. Yo personalmente uso Dropbox y me encanta porque es muy fácil de utilizar y me permite sincronizarlo con muchos dispositivos, pero tal vez ustedes quieran evaluar otras opciones. Les dejo un link del año pasado (porque no encontré uno bueno de este año) por si les interesa llevarse una idea de los planes que maneja cada servicio: Comparativa almacenamiento en la nube 2017

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Regla 20/20

¿Cual es el precio que pagamos por conservar cada una de nuestras cosas? Sí, tengamos en cuenta que el precio no solo radica en el valor que pagamos por ellos inicialmente; el precio lo pagamos al guardarlo, mantenerlo, limpiarlo, trastearlo, pensarlo, repararlo. Si comenzamos a liberarnos de muchas cosas que ya no son necesarias en nuestras vidas o que no nos hacen felices, seguramente le abriremos campo a nuevas y mejores cosas -o no necesariamente cosas- que están por venir. Ese «por si acaso» es una de las frases más peligrosas utilizadas, por eso siempre será mejor dejar ir, y en el caso, solo en el caso de que lleguemos a necesitar esa cosa en particular dado el momento, se dice que no hay nada que no podamos conseguir por menos de 20 dólares en menos de 20 minutos [ Regla 20/20 ]. Así que es hora de soltar, porque si algún día lo volvemos a necesitar es tan fácil como pedirlo prestado o reponerlo; mucho más barato que pagar el precio del aferro. Les dejo un texto de Los Minimalistas:

The Actual Cost of Owning a Thing / By Joshua Fields Millburn & Ryan Nicodemus

…Pero el verdadero costo de una cosa va más allá del precio en la etiqueta.

El costo de…
Almacenar la cosa.
Mantener la cosa.
Limpiar la cosa.
Regar la cosa.
Alimentar la cosa.
Cargar la cosa
Complementar la cosa.
Reabastecer de combustible la cosa.
Cambiar el aceite de la cosa.
Reemplazar las baterías de la cosa.
Arreglar la cosa
Repintar la cosa.
Cuidar la cosa.
Pensar la cosa.
Preocuparse por la cosa.
Proteger la cosa
Reemplazar la cosa.

Cuando lo sumas todo, el costo real de poseer algo es casi inmensurable. Entonces, es mejor que elijamos cuidadosamente qué cosas traemos a nuestras vidas, porque no podemos permitirnos cada una de ellas.

Y por supuesto, dejar ir es gratis, no es necesario comprar.

 

Si les gustó este post, les recomiendo también el post que hice sobre Adiós ropa vieja, y nueva también. 

Con amor,

 

Ana.

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