Be kind, rewind. [ Por qué pausé y por qué volví ]

Hace poco vi la serie documental La mente, en pocas palabras de Netflix donde hablaban en su segundo capítulo sobre los sueños y los procesos asombrosos que se producen mientras dormimos. Intentaban descifrar la importancia y el objetivo de los sueños poniendo sobre la mesa importantes hipótesis planteadas a través de la historia. Solo al final nos dan una pista de una respuesta mencionando que lo más probable es que soñemos para crear. Es en ese estado confuso del sueño cuando estamos libres de razón ocasionando un momento perfecto para sentar la base de ideas, avances, resolver múltiples problemas y diseñar numerosos y posibles caminos. Podría ser que parte de la función del sueño REM sea identificar conexiones que nunca descubriríamos despiertos. Es entonces allá en ese lugar oscuro y psicodélico de nuestros sueños donde finalmente podemos desconectarnos de la realidad y elevarnos a descifrar problemas que durante el día -por la ráfaga de información que recibimos- no podemos.

¿Por qué menciono esta historia? Porque son las 12:44 a.m. de un lunes (para mi todavía domingo) y siento las inmensas ganas de escribir y volver a mi y a una de mis grandes pasiones: escribir. Presiento entonces que si me duermo en este instante dejaré pasar este gran torbellino de energía y mañana temprano cuando intente evocar estas ideas, me invadirá la lucidez que por momentos impide la fluidez.

Extrañaba escribir, también el blog. Hace un año y medio hice una pausa y no tengo mucha claridad sobre la causa. Es por esta razón que a través de este escrito intentaré descifrar el por qué y lo haré a través de la magia del REWIND (rebobinar) hasta parar por allá en junio del 2018, última entrada que realicé en mi blog. Así que bien pueden leerme de aquí para abajo o en orden que sería de allá pa’ acá.

Septiembre 30 2019 – 12:05 a.m.

Decido volver a leer las publicaciones de mi blog y recordar cómo escribía en ese entonces (no hace tanto) y ver si me invade la vergüenza que a veces conlleva la exposición. La respuesta es no. Disfruto cada una de las entradas, especialmente las de mis viajes y cotidianidad porque tratan de experiencias muy personales dejándome enseñanzas que hoy en día valoro enormemente. Me sorprendo del contenido que con tanto cariño compartí y por momentos no entiendo de dónde surge tanta inspiración. Quiero más. Voy por más.

Septiembre 30 2019 – 11:40 a.m.

Decido echarle un vistazo a mi cuenta en Instagram de La Minimal. Para los que no me conocen ni saben de mi profesión; soy diseñadora gráfica y tengo un estudio de diseño en el cual, uno de los servicios que ofrecemos es el de creación de contenido y administración de cuentas para redes sociales. Lo que quiere decir que tengo activas en mi celular 6; incluyendo mi cuenta personal donde me gusta subir fotografías de la vida –y de la mía-, la de mi estudio, el nuevo negocio de mi mamá donde ofrece accesorios con cristales para armonizar mente, cuerpo y espíritu (emprendimiento que he decidido apoyar y sacar adelante), dos cuentas de clientes, La Minimal.

¿Minimalismo? ¿Cómo lidiar con el minimalismo cuando se trabaja con el maximalismo? Como se darán cuenta todo esto suena agotador y de verdad lo es. La cuenta de La Minimal no la revisaba hace meses y si soy sincera, creo que en gran parte era porque tenía miedo y culpa. Miedo de ver cómo la cuenta se desvanecía junto con el sueño que alguna vez tuve, y culpa porque implicaba saber que me había fallado con mi proyecto personal al dejar de escribir. 

Veo publicaciones cuidadas, contenido valioso, descubrimientos curiosos de mi proceso.

Septiembre 30 2019 – 4:00 p.m.

Cansada de estar absorta viendo la serie de Versalles por Netflix, decido descargarme un libro para leerlo en mi iPad (como siempre hago desde hace años). Tengo diferentes categorías en mi lista de espera: novelas, biografías de personajes famosos, libros de superación, veganismo y feminismo. Sin importar estos textos a los que les sigo la pista desde hace meses, me invade la curiosidad por ver las reseñas del libro de Catalina Aristizábal. Para quienes no son de Colombia o no saben quién es; Catalina es una modelo, presentadora, empresaria, y ahora reconocida influencer colombiana que se ha dado a conocer por sus hábitos saludables a través de la alimentación orgánica y el ejercicio constante, el bienestar mental y la belleza natural.

Indagando me doy cuenta que no tiene un libro, sino que ya ha publicado tres. Decido no pensarlo mucho y comprar Belleza Natural. Para mi sorpresa me lo termino enseguida, más que todo porque es fácil de leer y porque hay temas que solo repasaré con detenimiento cuando los ponga en práctica como lo son las recetas y ejercicios. De resto, me parecieron muy interesantes algunos apartes y quiero rescatar estos 3 insights:

1. Para comer vegetariano/vegano/orgánico no necesariamente hay que gastar más. La mayoría de los alimentos se consiguen en una plaza de mercado y hay infinidad de recetas fáciles y prácticas que le aportan muchísima variedad a la mesa. ¿Qué podríamos hacer con frutas, verduras, frutos secos, granos, alimentos con grasas saludables? Si estuviéramos en nuestro propio show de MasterChef en casa, seguro nos pondríamos ingeniosos.

2. Debemos creer en el poder de lo natural. En mi cabeza siempre he pensado que el Universo nos dotó de todo lo necesario para alimentarnos, curarnos, resguardarnos sin alterar nuestra propia naturaleza. La esencia de la vida no puede estar basada en la idea de tratamientos invasivos o alimentos alterados; creo en el poder sanador de las plantas, los alimentos naturales y en la conservación del medio ambiente incluyendo a todos los seres que habitamos este planeta. Ojo, una cosa es que lo crea y otra que lo haga al pie de la letra, sigo en mi camino imperfecto.

Dice el libro que desde que amanece nos vemos cautivos por los químicos que ponemos en nuestro cuerpo; crema dental, champú, desodorante, perfumes, esmaltes, cosméticos, comida procesada, etc. La buena noticia es que es posible cambiar estos productos a consciencia y escuchar más a nuestro cuerpo. Personalmente cada vez me gusta más el aroma de los árboles y los cítricos y me atrae menos un Christian Dior. ¿No suena delicioso un baño de vapor con esencias naturales?

3. “La vida es hermosa cuando nos empeñamos con cuerpo y alma en hacerla hermosa”.

1er semestre 2019.

Mantengo hábitos que para mi siguen siendo importantes como no recibir bolsas de plástico, reciclar en la casa, reutilizar en lo posible, usar la copa menstrual, no consumir carnes (excepto comida de mar), evitar materiales desechables sobre productos que estoy fabricando, intentar utilizar productos naturales cada vez que puedo como exfoliantes, crema dental, tónico facial, cepillo de dientes. Pienso constantemente que aflojé mucho en mis convicciones. He vuelto a fumar entre semana. 

2do semestre 2018

Me relajé y lo hice completamente, me abrumó este mundo del minimalismo, vegetarianismo y sobre todo el medio ambiental (que no excluye el punto anterior). Sin embargo, intento buscar mi propio equilibrio donde por un lado intento mantener mis hábitos más valiosos y por otro, dejo de luchar contra el sistema, las opiniones y mi propia voluntad. Volví a comer comida de mar, dejé el compostaje.

Junio – Julio 2018

Me causa mucho conflicto intentar hacer bien las cosas cuando percibo a mi alrededor la indiferencia de la gente, me siento impotente. Admiro de verdad a las personas que logran reducir su basura casi a cero. No logro reconectarme con la escritura.

Hoy

Y sí, así empezó y terminó todo. Este desenlace fue el comienzo de la gran pausa del blog. Sin embargo, estoy convencida de que todo tiene su tiempo y su lugar. Empecé este blog con la idea de poner en práctica todos mis conocimientos adquiridos sobre estos temas que hoy en día me cautivan, de compartir mis cuestionamientos y acciones alrededor del minimalismo en sus distintos aspectos con la idea de que con suerte estuviera sembrando semillas de duda alrededor de ciertos hábitos que damos por sentados. Empecé intentando ser lo más transparente posible con mis acciones, pero siento que con el tiempo aún me sigo quitando capas y me interesa cada día más transmitir mensajes de amor y honestidad con quienes me rodean. He descubierto muchas cosas más por el camino en este año y medio. Hoy ya tengo 31 años.

No hay nada mas liberador que hablar a través del vidrio. Al final del día lo que siempre me ha levantado después de la tempestad ha sido reconectarme con la esencia de la vida y esos pequeños momentos; con mis nuevas pasiones y hábitos, con la la alegría de viajar, explorar, conocer nuevas personas y sabores, con la risa a carcajadas y las sonrisas genuinas, con la pureza del llanto por desahogo, el ejercicio (uno que de verdad apasione), las clases, la comida que se siente bien.

Volver a mi siempre ha sido mi escape, como quien se sumerge bajo las vastas aguas del océano y al quitarse el tanque de oxígeno, solo anhela volver a la superficie y respirar de manera natural.

Por esta misma razón es que he decidido volver, no sé qué días ni con qué frecuencia, pero sí con la plena confianza de hacerlo cuando me encuentre en la cruzada de esos días que iluminan al son de un canción de Blues y un Earl Grey.

No es demasiado tarde y nunca lo es, excepto por el bonsái que me regalaron y no pude salvar. Pero esta no será la historia de mi bonsái. Después les contaré la historia de mi bonsái.

Hacer rewind siempre nos entrega respuestas, y tú ¿qué respuestas buscas encontrar hoy?

Con amor,

Ana.


Foto portada: Pinterest

Fotos internas: 1. Netflix / 2. Instagram / 3. Planeta de los libros / 4. Pinterest

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